Después de seis años sin publicar un álbum de estudio, The Strokes vuelven a ocupar el centro de la conversación musical con el lanzamiento de Reality Awaits.
Durante este tiempo, la banda neoyorquina no ha permanecido completamente inactiva ya que ha seguido ofreciendo conciertos, participando en festivales internacionales y sus integrantes han desarrollado distintos proyectos paralelos. Sin embargo, desde la publicación de The New Abnormal en 2020, los seguidores del grupo esperaban nuevo material que confirmara que una de las bandas más influyentes del rock del siglo XXI seguía teniendo mucho que decir.
Ese momento, por fin, ha llegado con este nuevo disco de The Strokes al que hoy le dedicamos este nuevo artículo en Orchestra Di Piazza Vittorio.
Repasemos antes la trayectoria de The Strokes
La trayectoria de The Strokes ha estado marcada por una evolución constante que ha llevado a esta banda a convertirse en una de las grandes referencias del rock actual.
Is this It (2001): Su debut, Is This It (2001), revolucionó la escena del rock internacional y convirtió a Julian Casablancas, Nick Valensi, Albert Hammond Jr., Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti en referentes de una nueva generación de bandas.
Room on Fire (2003): A ese primer éxito le siguieron Room on Fire (2003), que consolidó su sonido y la leyenda de que el grupo neoyorquino estaba llamado a “salvar el rock”.
First Impressions of Earth (2006): Llegó como un trabajo más ambicioso y diverso, quizás queriendo demostrar que el grupo había crecido.
Angles (2011) y Comedown Machine (2013): Tras un periodo de menor actividad llegaron estos discos que mostraban nuevas inquietudes musicales y una búsqueda de identidad más experimental.
The New Abnormal (2020): Después de casi siete años de silencio apareció The New Abnormal (2020), un álbum producido por Rick Rubin que fue recibido con entusiasmo por la crítica y que acabaría otorgando a la banda su primer premio Grammy al Mejor Álbum de Rock.
¿Cómo es el nuevo disco de The Strokes?
Ahora, Reality Awaits (2006) representa un nuevo capítulo en esa historia.
Lejos de limitarse a repetir una fórmula que ya les funcionó en el pasado, el grupo apuesta por una propuesta sonora más atrevida, en la que conviven las inconfundibles guitarras de The Strokes con una producción más contemporánea y experimental.
El uso deliberado del autotune en la voz de Julian Casablancas, la mayor presencia de sintetizadores y una aproximación menos previsible a las estructuras tradicionales del rock convierten este séptimo álbum de estudio en uno de los trabajos más arriesgados de su carrera.
Es un disco que probablemente dividirá opiniones entre quienes esperaban una vuelta al sonido más clásico y quienes celebran la voluntad del grupo de seguir evolucionando sin acomodarse.
La sombra de ‘Is this it’ es alargada
Hablar de un nuevo disco de The Strokes, sin embargo, implica regresar inevitablemente a Is This It. Pocos discos han tenido un impacto tan profundo en la música de comienzos del siglo XXI como el debut de esta banda.
Publicado en un momento en el que el rock parecía haber perdido protagonismo frente a otros estilos, el álbum recuperó la esencia del garage rock, la combinó con melodías irresistibles y una estética urbana muy definida, y abrió el camino para toda una generación de grupos como Arctic Monkeys, The Killers o Kings of Leon. Su influencia trascendió el ámbito estrictamente musical y ayudó a redefinir la imagen del rock alternativo durante la primera década de los años 2000.
Más de dos décadas después, ese legado sigue intacto. Aunque cada nuevo lanzamiento de The Strokes es inevitablemente comparado con aquel debut histórico, la banda ha demostrado que no pretende vivir únicamente de la nostalgia. Su capacidad para reinventarse sin perder una personalidad reconocible explica por qué continúa siendo una de las formaciones más respetadas del panorama internacional.
El regreso de The Strokes con Reality Awaits confirma precisamente esa idea. No se trata únicamente del fin de un largo silencio discográfico, sino de la demostración de que el grupo sigue dispuesto a asumir riesgos creativos y explorar nuevos caminos.
En una época en la que muchas bandas históricas optan por repetir viejas fórmulas, los neoyorquinos prefieren mirar hacia delante. Quizá ese sea, precisamente, el motivo por el que siguen despertando tanta expectación veinticinco años después de cambiar para siempre la historia del rock contemporáneo.